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José Luis Martín Zabala (Sage Iberia): “La tecnología debe ser un acelerador, no un fin en sí misma

  • mgarcia9626
  • 28 nov 2025
  • 3 Min. de lectura

José Luis Martín Zabala (managing director de Sage Iberia), Manuel Martín Jiménez (CEO de Dos Control) y Abigail Masapanta Romero (desarrolladora de IA en Veterinaria en Redes) muestran cómo la inteligencia artificial puede tender puentes entre educación y empresa para formar el talento que demanda el mercado.


El segundo bloque del VIII Foro Alianza por el Desarrollo de Talento Digital, dedicado a la conexión entre academia y empresa frente al reto del talento, puso el foco en un tema clave: cómo lograr que la educación responda a las necesidades reales del mercado laboral. Bajo el título “La tecnología al servicio de la educación”, participaron José Luis Martín Zabala, director general de Sage Iberia; Manuel Martín Jiménez, CEO de Dos Control; y Abigail Masapanta Romero, desarrolladora de IA en Veterinaria en Redes.


La tecnología como herramienta, no como destino


Martín Zabala abrió la conversación recordando la importancia de mantener a las personas en el centro de la transformación tecnológica: “En SAGE, llevamos 40 años acompañando a las pequeñas y medianas empresas. Abrazamos la tecnología como una herramienta, nunca como un fin. La tecnología es un facilitador, un acelerador de crecimiento personal y empresarial, pero siempre debe estar guiada por las personas”. Según los datos que compartió, el 31% de las pymes identifica la falta de talento como su principal obstáculo para adoptar tecnología.


Formación y talento: la apuesta estratégica de las empresas


El testimonio de Manuel Martín, desde la experiencia empresarial, evidenció esta realidad: “Nos dimos cuenta de que la tecnología iba mucho más deprisa que nuestra capacidad para asimilarla. Proyectos que se retrasaban por depender de expertos externos o la dificultad para contratar talento digital nos obligaron a reaccionar”. Aquella reacción se convirtió en una decisión estratégica: “La formación no fue una opción, fue una decisión estratégica para asegurar nuestro futuro y poder desarrollar tecnología propia”.



Por su parte, Abigail Masapanta aportó la visión del talento en reconversión. “Soy un perfil de reskilling”, explicó. “Venía del ámbito sanitario, pero vi una gran oportunidad en aplicar la tecnología a mi sector. Dejé el fonendoscopio y me puse con código”. Tras pasar por el programa Factoría F5, destacó el valor del aprendizaje intensivo y práctico: “Fueron más de 1.250 horas en nueve meses. Aprendimos con proyectos reales y el uso de modelos de lenguaje (LLM). Lo más importante fue perder el miedo a la tecnología”.


Educación y tecnología: un binomio transformador


Martín Zabala repasó las tres grandes iniciativas de formación tecnológica de Sage: Sage University, con más de 120.000 horas de formación y 1.000 certificaciones; los convenios con universidades para acercar tecnología real a las aulas; y la Sage Foundation, que impulsa programas de reskilling en colaboración con entidades como Factoría F5.


Manuel Martín detalló el enfoque formativo adoptado en su empresa, basado en tres niveles: “Primero, una formación técnica estructurada; segundo, aprendizaje por casos de uso reales; y tercero, microlearning continuo y sesiones de coworking mensuales. Lo que aprendemos hoy lo aplicamos mañana”. Esta dinámica, añadió, ha generado un nuevo atractivo para la compañía: “Antes nos costaba contratar talento digital; ahora lo atraemos. La gente quiere trabajar en empresas que apuestan por la formación y la inteligencia artificial”.


El coloquio cerró con una reflexión compartida sobre los beneficios de la educación tecnológica. Para Martín Zabala, formar a las personas es la clave de la verdadera transformación: “El talento es el transformador. Cómo capacitamos a las personas determinará hasta dónde puede llegar la tecnología”.

 
 
 

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