Las empresas y la educación buscan un idioma común para formar el talento del futuro
- mgarcia9626
- 20 nov 2025
- 3 Min. de lectura

En el VIII Foro Alianza por el Desarrollo de Talento Digital, responsables de RR.HH. de Heineken, Obramat e Inetum debatieron sobre cómo alinear la formación con las nuevas necesidades del mercado laboral
El primer bloque del VIII Foro Alianza por el Desarrollo de Talento Digital, organizado por AMETIC y DCH, acogió la mesa redonda “Formar para emplear: ¿Hablamos el mismo idioma?”, moderada por Jorge Molinero, CEO de Atisa. Participaron Mónica Zai (Heineken), Cristina Martínez (Obramat) y Mónica Herrero (Inetum), tres directivas con amplia experiencia en gestión de personas, innovación y desarrollo del talento.El debate puso sobre la mesa un reto compartido: lograr que empresas y sistema educativo avancen al mismo ritmo que la tecnología para formar perfiles capaces de responder al nuevo escenario laboral.
El reto de conectar formación y empresa
Cristina Martínez, directora de RR.HH. de Obramat, reconoció que “llevamos tiempo con la motivación de hablar el mismo idioma”, pero subrayó que el cambio constante dificulta el equilibrio: “Todo cambia muy rápido y el conocimiento caduca igual de rápido”.Para ella, la Formación Profesional Dual es un buen ejemplo de colaboración entre empresas e instituciones, aunque todavía queda camino por recorrer: “Hay que seguir avanzando, actualizando itinerarios y atreviéndonos con formatos distintos, más ágiles y prácticos”. Martínez también recordó que la transformación no depende solamente del alumnado: “No podemos olvidarnos del profesorado, que necesita una capacitación permanente para poder acompañar el cambio”.En su intervención introdujo un concepto clave: la empresabilidad, que definió como la capacidad de adaptarse con agilidad a lo que sucede en las compañías y en el mercado laboral real.
Formación práctica y actualización continua

Desde la industria, Mónica Zai, directora de RR.HH. de Heineken, coincidió en que existe un desajuste entre lo que enseñan las instituciones y lo que demandan las empresas. “Nos llegan personas con una formación todavía anclada en métodos de trabajo del pasado”, explicó. En el caso de Heineken, señaló que la automatización ha transformado las fábricas y los perfiles necesarios: “No faltan personas para trabajar en la fábrica, sino personas preparadas para trabajar en la fábrica de hoy, donde la tecnología tiene un papel esencial”.
Zai insistió en la necesidad de “transmitir con claridad cuáles son las necesidades reales” y trabajar con las instituciones para adaptar los programas formativos. Además, defendió un cambio de enfoque: “La teoría está muy bien, pero la práctica sigue siendo la gran asignatura pendiente”.
Soft skills y propósito: claves del talento del futuro
Mónica Herrero, Chief People Officer Iberia & Latam de Inetum, coincidió en que la cooperación entre empresa y educación “ya existe y va en la buena dirección”, pero reclamó ampliar los modelos de colaboración. Explicó que su compañía ha lanzado cuatro programas de FP Dual en Tarragona y Huesca junto a la Generalitat de Cataluña y el Gobierno de Aragón, “con resultados muy positivos”, y destacó la importancia de generar entornos que fomenten la innovación y el aprendizaje continuo.
Herrero defendió que las soft skills —comunicación, trabajo en equipo, pensamiento crítico o resiliencia— son tan determinantes como las competencias técnicas. “Son las que marcan la diferencia en la empleabilidad actual”, afirmó.
De atraer a fidelizar: un nuevo vínculo con el talento
El debate se cerró reflexionando sobre cómo fidelizar al talento digital. Cristina Martínez apuntó que “atraer ahora es más fácil que fidelizar”, porque las nuevas generaciones buscan vínculos más humanos: “El equilibrio está en modelos híbridos y flexibles, pero que establezcan una relación más emocional y menos transaccional”.
En esa misma línea, Mónica Herrero destacó la importancia del propósito: “La conexión surge cuando las personas comparten convicciones con la compañía y sienten que están desarrollando su carrera con sentido”.

El moderador, Jorge Molinero, cerró la sesión con una idea que resume el espíritu de la mesa: el impacto social se ha convertido en el nuevo motor de compromiso. “Hoy el talento valora mucho más el impacto que genera la empresa en la sociedad que sus beneficios económicos”, concluyó.


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